Los 3 esenciales de la organización

 
 
Pueden haber mil y un métodos, listados y consejos que aseguren llegar al éxito, videos y tutoriales que ofrezcan soluciones sencillas que no involucren cambios radicales a la rutina diaria, sin embargo, hay dos elementos que requieren de modificaciones si se crear un impacto en la productividad: tiempo y organización.
 
La administración del tiempo, es la raíz de todo, pues es un parámetro en común en el cual la vida cotidiana se ve delimitada. Ya sean 24 horas, o 1440 minutos, o 86400 segundos, un día es un día para todos, lo relevante es cómo se aprovecha ese tiempo. Sea cual sea el modo, dicho margen es una forma común de establecer un orden lógico en el cual exista un desarrollo diario.
 
Por lo que, aunado a la organización, se refleja en rendimiento y en el alcance de metas en específico. A continuación, se presenta un desglose de los principales componentes de la organización, y la relevancia que tiene su vínculo con el tiempo. La administración de los siguientes no sólo resultará en un ambiente con mayor organización, sino que también se reflejará en el logro de metas.
 
Analizar
 
Ante todo, debe de haber un fin definido de lo que se debe realizar. Culminar una tarea es difícil si no hay una idea clara de qué se debe hacer. Por lo tanto, mientras más difícil sea el proceso de llegar a término, más esfuerzo es enfocado a acciones innecesarias que bien podrían ser eliminadas. El primer paso hacia una mayor (y mejor) productividad es ver qué se tiene enfrente y cómo lidiar con ello, evitando hacer malabares.
 
Priorizar
 
El fundamento principal de dar prioridad no sólo es la administración del tiempo, sino también una evaluación de la relevancia de las actividades a realizar. Una vez hecho el análisis, se debe valorar el impacto que representa cada actividad, qué tan sencilla es de hacer, cuánto tiempo tomará realizar cada uno, si es posible delegarla a alguien más. En el caso de tratarse de un proyecto más extenso, es conveniente fraccionar las acciones en porciones “digeribles”.
 
Planear
 
Una vez que se hayan determinado las actividades necesarias, se debe precisar qué acciones realizar para concluir cada actividad por separado, o bien un proyecto entero. En esta fase, es donde entra el tiempo, pues es necesario dar periodos determinados a cada actividad. Cabe mencionar que para que se puedan cumplir dichas actividades en los márgenes establecidos, es necesario asignarles tiempos realistas, no sirve de nada tener límites de tiempo si no van a ser respetados.
 
Ahora, no queda más que iniciar: ¡manos a la obra!
 
Los anteriores son únicamente las bases de la organización, elementos a considerar al momento de crear una estrategia enfocada en aumentar la productividad. Por lo que, en algunos casos, seguir al pie de la letra lo anterior podría resultar contraproducente para algunos. Los métodos de planeación son tan variados como las mentes que los idean; mutan, se adaptan y se adecúan a necesidades individuales.