¿Cómo obtener confianza?

 
 

No es de extrañarse que cuando se presenta una situación desconocida o diferente, exista una sensación de duda e inseguridad. Al intentar resolverla, muchos podrían aconsejar algo similar a “no te preocupes, sé tú mismo” o “sé auténtico, ¡no puede fallar”; consejos amables que, en ocasiones resultan inútiles.

Exigirle autenticidad a alguien cuya inseguridad o duda provoca sudores, tartamudeos y más inseguridad, es prácticamente aconsejarle una suerte de suicidio social. ¿Pero qué tal si en lugar de eso se sugiere “fingir” seguridad? Ojo, con decir esto, no necesariamente se recomienda vivir una vida carente de autenticidad; al contrario, se alienta a practicar una actitud, hasta tal punto de convertirla en algo natural de uno mismo.

Lo anterior, en inglés se denomina como “fake it ‘til you make it” es decir “fíngelo hasta que lo seas”. Una práctica que, en un principio, para muchos lectores, puede parecer una farsa y una traición a quien uno realmente es, sin embargo, tiene bases de comportamiento que lo respaldan.

Por una parte, se ha demostrado que “actuar” de una manera en específico, permite que el cerebro practique una forma nueva de pensar, para así usarla en eventos a futuro (McCorquodale, 2016). Es decir, que el cerebro no se fía al 100 por ciento del comportamiento fingido, más bien, aprende las experiencias que genera hasta el punto de adoptarlo como una actitud propia. Poner a prueba el método anterior no es tan difícil como se podría suponer y puede generar múltiples beneficios enfocados hacia el liderazgo. A continuación, algunos ejemplos:

  1. Lenguaje corporal. El cuerpo a veces dice mucho más que las palabras, y es por eso que es importante tener conciencia plena de cómo se actúa. En este caso, modificar pequeños detalles puede hacer la diferencia. Por ejemplo, moverse demasiado, esconder las manos o prestar demasiada atención al celular, son acciones simples que, al ser corregidas tienen gran impacto.

  2. Postura. De acuerdo con la psicóloga social Amy Cuddy, adoptar una posición poderosa – espalda recta, pecho firme y cabeza levantada – ocurre un cambio en la química del cuerpo, disminuyendo el cortisol, hormona del estrés, y aumentando la producción de testosterona, hormona relacionada con la dominancia y la confianza.

  3. Contacto visual. De todos los puntos, este puede ser el que represente mayor dificultad, sin embargo, el que, al ser más practicado, conlleva mayores beneficios. Quienes usualmente mantienen contacto visual son percibidos como personas más cálidas, sociables, confiables, honestas y activas. Además, mantener contacto visual habla de interés por el interlocutor.

  4. Observación. Quién es un gran líder, qué hace para serlo, cómo actúa cotidianamente, qué detalles hacen relucir su confianza. Estudiar a personas que reflejen confianza puede ayudar mucho, de tal modo que en el futuro se pueda practicar aquellos aspectos que denoten seguridad.

¿Por qué funciona? Simple, gracias a la actitud que se refleja al exterior y, sobre todo, la percepción que se tiene de uno mismo.

Para concluir, se debe recalcar que fingir no necesariamente significa ser falso o tener una actitud de farsante, al contrario, tiene un efecto más profundo, impactando el comportamiento y el sentir. Siempre y cuando la motivación tenga un enfoque positivo, fingir puede ayudar a convertir metas en logros (Morin, 2016). Que quede como lección que la confianza y seguridad, se logran mediante la práctica.